Jueves, 31 de julio de 2014
paquimetría

Autor: Chiaradia,P.A.

Objetivo: Determinar las variaciones del espesor centrocorneal tras la administración de dos drogas antiglaucomatosas: latanoprost 0,005% o dorzolamida 2% en conejos con auto injerto de cornea de espesor total. Métodos: Diez conejos recibieron un autoinjerto de córnea de espesor total bilateralmente. Un animal fue excluido del estudio. En los nueve restantes, a los dos meses de la intervención se instauró tratamiento con un fármaco antiglaucomatoso tópico. El ojo derecho recibió latanoprost al 0,005%, una vez al día, y el ojo izquierdo recibió dorzolamida al 2% cada 12 horas. Los ojos fueron examinados 0, 4, 10, 17 y 27 semanas después del inicio del tratamiento con fármacos mediante biomicroscopia y paquimetría ultrasónica. En cada tiempo examinado, se realizaron 3 medidas del espesor central corneal en cada ojo. Al final del estudio se analizó la influencia del tiempo y del tratamiento sobre el espesor corneal utilizando un modelo lineal generalizado de medidas repetidas. Todas las queratoplastias penetrantes fueron efectuadas por el mismo cirujano (CHP). Resultados: El tratamiento con dorzolamida produjo edema corneal y un aumento significativo del espesor corneal central mientras que el tratamiento con latanoprost no produjo edema corneal ni modificó el espesor corneal. Conclusión: La dorzolamida, aplicada sobre ojos de conejo con autoinjerto de córnea tiene un efecto negativo sobre el injerto, posiblemente empeorando la función del endotelio corneal mediante la inhibición de la bomba iónica. Este efecto puede evaluarse mediante paquimetría ultrasónica y podría provocar un fallo del injerto.

Autor: Díaz Alemán,VT

Introducción: Se ha construido un nomograma práctico para representar los resultados del Ocular Hipertensión Study (Gordon et al. Arch Ophthalmol 2002;120: 714-720) que relacionan la presión intraocular y el espesor corneal con el riesgo de evolucionar de hipertensión ocular a glaucoma en un plazo de 6 años. Material y Métodos: Se ha aplicado una regresión logarítmica múltiple a los 9 datos mostrados en la figura 1 del trabajo señalado anteriormente. Resultados: Un coeficiente de correlación de 0,91 (p<0,001) permite definir la siguiente ecuación: Probabilidad de evolución (%) = 13539,5 x (1,1385PIO) x (0,9818ESPESOR CORPORAL) Esto significa que una variación de 10 micras en el espesor corneal equivale a una variación de 1,5 mmHg en el mismo sentido de la presión intraocular. Con estos datos se ha construido un nomograma que se incluye en el trabajo. Conclusiones: La PIO y la paquimetría permiten estimar el riesgo de evolución de hipertensión ocular a glaucoma de una manera gráfica práctica. Estimada de esta manera indirecta, la influencia del espesor corneal sobre la medida de la presión intraocular parece muy superior a la que se había estimado hasta el momento.

Autor: Jiménez-Rodríguez,E.

Objetivo: Determinar el grosor corneal central (GCC) en sujetos normales, pacientes glaucomatosos e hipertensos oculares, valorando si el GCC está asociado con la presencia de glaucoma o de hipertensión ocular. Por otra parte, comprobar la correlación entre el GCC y el estadio de afectación del campo visual (CV). Método: Se realizó un estudio de casos y controles, con 150 ojos de 150 pacientes, divididos en tres grupos: normales (47 ojos), hipertensos oculares (35) y glaucomatosos (68). A su vez, se establecieron tres subgrupos dentro de los sujetos glaucomatosos, dependiendo de la afectación del CV según la clasificación de Hodapp de defectos del campo visual (inicial, moderada y avanzada). Se valoró la campimetría, la medida del GCC mediante paquimetría ultrasónica y de la PIO con tonómetro de aplanación de Goldmman (TAG). Se aplicó el test de hipótesis t-Student para muestras independientes que siguen una distribución normal. Resultados: La media del GCC en los pacientes glaucomatosos era 526 micras Desviación Estándar (DE) 25, 560 DE 27 en hipertensos oculares y 556 DE 27 en los sujetos normales, con diferencias significativas entre el grupo de pacientes glaucomatosos y los otros dos (p< 0,01), pero no entre el grupo de hipertensos oculares y el de sujetos normales (p= 0,45). En los sujetos glaucomatosos, se encontraron diferencias con significación estadística entre el GCC del subgrupo con afectación avanzada del CV y los de afectación inicial y moderada (p< 0,01), pero no entre estos dos últimos (p= 0,7). Conclusiones: El GCC en pacientes glaucomatosos es menor que en los sujetos controles e hipertensos oculares. Los pacientes glaucomatosos con pérdida de CV avanzada cursan con córneas más delgadas que aquéllos con alteración campimétrica inicial o moderada.

Autor: Sánchez-Tocino,H.

Objetivo: Estudiar la distribución de la presión intraocular (PIO), paquimetría y queratometría en una población normal. Establecer las relaciones existentes entre estas variables y conocer la influencia de la edad y el estado refractivo. Métodos: En una muestra de 545 ojos de 273 sujetos, sin patología ocular previa, se ha evaluado el estado refractivo, curvatura corneal, grosor corneal central, PIO mediante tonometría de no contacto (TNC) y tonometría Goldman (TG). Resultados: La media de edad de la población fue de 49,34 DE 7,23 años (27-68). La paquimetría media fue de 544,3 DE 33 Ìm en mujeres y de 543,1 DE 29 Ìm en hombres. No se ha encontrado una asociación relevante entre paquimetría y edad. Se ha obtenido una correlación leve, pero significativa entre la paquimetría y la cifra de PIO para ambos métodos r = 0,316 (p < 0,001) y r = 0,264 (p < 0,001), con TNC Y TG respectivamente. No encontramos relación de la paquimetría ni con el estado refractivo ni con la K media. En nuestro modelo de regresión múltiple la paquimetría y la K media aparecieron como variables predictoras del cálculo de la PIO: R = 0,341 (p < 0,001). Conclusiones: La medida de espesor corneal central fue similar a la obtenida por otros estudios sobre población latina. Existe una paquimetría significativamente menor en el grupo de mayores de 54 años. Se ha definido la relación del grosor y la curvatura corneal con la PIO mediante un análisis de regresión lineal.

Autor: Díaz-Rey,J.A.

Objetivo: El objetivo del presente trabajo es estudiar el efecto sobre el espesor corneal central (ECC) y paracentral a 2,5 mm del centro en los hemimeridianos nasal, temporal, superior e inferior, de la anestesia tópica en la que se combinan el clorhidrato de tetracaina 0,1% y el clorhidrato de oxibuprocaina 0,4%. Material y método: Se determinó el espesor corneal central y paracentral a 2,5 mm del centro de la córnea en los ojos derechos de 12 varones jóvenes mediante Orbscan. Las medidas se realizaron cada dos minutos durante un periodo de 16 minutos previo y posterior a la instilación del anestésico. Resultados: El análisis estadístico muestra que no existe variación en el espesor corneal central y paracentral antes y después de la instilacion del anestésico Colircusi® anestésico doble con clorhidrato tetracaina 0,1% y clorhidrato de oxibuprocaina 0,4% (ANOVA para medidas repetidas, p>0,05). Aunque no fueron estadísticamente significativas la mayor variación de espesor se observa para el ECC a los 6 minutos y para el paracentral a los 8 minutos en el hemimeridiano nasal. Conclusiones: Una gota de Colircusi® anestésico doble con clorhidrato tetracaina 0,1% y clorhidrato de oxibuprocaina 0,4% no produce una variación significativa del ECC ni paracentral a 2 mm del centro en los hemimeridianos nasal, temporal, superior e inferior.

Autor: Sanchís-Gimeno,JA

Objetivo: Estudiar el espesor corneal y la variabilidad entre observadores de las mediciones del espesor corneal empleando paquimetría Orbscan. Métodos: Analizamos el espesor corneal central y paracentral de 30 sujetos (n=30) cuya edad oscilaba entre 19 y 38 años (media 27,27 D.E. 5,25) con el Sistema Topográfico Orbscan II (Orbscan, Inc., Salt Lake City, UT, USA). La media de cinco mediciones consecutivas del espesor corneal fue obtenida por dos diferentes observadores. Los resultados obtenidos por los dos observadores se compararon. Resultados: No se encontraron diferencias significativas entre los valores medios del espesor corneal de los observadores en la córnea central (p=0,749), nasal (p= 0,931), superonasal (p=0,847), inferonasal (p=0,930), temporal (p=0,918), superotemporal (p=0,912) e inferotemporal (p=0,760). El máximo espesor corneal se encontró frecuentemente en la córnea superonasal (14 de 30 ojos para el observador 1, y 16 de 30 ojos para el observador 2). La diferencia entre el espesor central y el máximo paracentral fue de 117 D.E. 22 y 117 D.E. 23 micras para el observador 1 y 2 respectivamente (p=0,974). La diferencia entre el espesor central y el mínimo paracentral fue 40 D.E. 20 y 39 D.E. 19 micras para el observador 1 y 2 respectivamente (p=0,846). La diferencia entre el mínimo y el máximo espesor paracentral fue de 76 D.E. 24 y 77 D.E. 23 micras para el observador 1 y 2 respectivamente (p=0,895) Conclusiones: La paquimetría Orbscan permite realizar estudios del espesor corneal por diferentes observadores sin haber diferencias significativas entre ellos.

Autor: Giráldez-Fernández,M.J.

Objetivo: La topografía y espesor de la córnea tienen una gran importancia clínica en la adaptación de lentes de contacto y en cirugía refractiva. Sin embargo, la repetibilidad en las medidas de estos parámetros se ve comprometida por el fenómeno natural de las variaciones diurnas. Nuestro objetivo es determinar las variaciones diurnas de espesor y curvatura corneal central y paracentral durante un periodo de 10 horas. Material y método: Se determinó la curvatura y espesor corneal en los ojos derechos de 10 varones jóvenes mediante Orbscan y videoqueratoscopio respectivamente. Ambos parámetros fueron determinados para la zona central y paracentral a 1 y 2 mm del centro de la córnea, cada dos horas durante un periodo de 10 horas. Resultados: La córnea presentaba su espesor máximo y curvatura mínima al abrir el ojo. Se observó una variación estadísticamente significativa de espesor (ANOVA, método de Schefféc p< 0,05) y de curvatura (ANOVA, método de Tamhane p < 0,05) a lo largo del día en todas las localizaciones estudiadas, si bien la variación y los rangos de valores en la zona paracentral eran mayores. Los valores mínimos para ambos parámetros se observaron a las 10 y 8 horas después de abrir los ojos para las zonas central y paracentral respectivamente. Las variaciones de espesor y curvatura estaban altamente correlacionadas excepto para la localización nasal y superior a 2 mm del centro. Conclusiones: Estos datos evidencian un cambio en espesor y curvatura que pueden ser de relevancia clínica atendiendo a la variación individual encontrada.

Autor: López-Caballero,C.

Objetivo: La tonometría de rebote ha sido recientemente adaptada para su utilización en humanos. El objetivo de nuestro estudio es determinar la precisión del tonómetro de rebote (TRB) ICare® en comparación con el tonómetro de aplanación Goldmann (TAG). Métodos: Se reclutaron pacientes de la Unidad de Glaucoma de nuestro centro. En cada paciente se midió la presión intraocular (PIO) con el TRB sin anestésico y tras diez minutos con el TAG. Se empleó la paquimetría para determinar el grosor corneal central (ECC). Resultados: Se reclutaron 68 pacientes (132 ojos). La media de PIO obtenida con el TRB fue de 18,9 [Desviación estándar (DE) 7,2 mmHg] y de 15,5 (DE 5,7 mmHg) con el TAG (p<0,001). Existe una buena correlación entre los dos aparatos (r = 0,87, p<0,001). En la mayoría de los casos (84,6%) la PIO obtenida con el TRB fue mayor que la obtenida con el TAG. La diferencia media entre los dos instrumentos fue de 3,4 (DE 3,6 mmHg). Se aprecia una tendencia a la sobreestimación de la PIO con el TRB, siendo ésta mayor para valores de PIO más elevados medidos con TAG. Se encontró una correlación estadísticamente significativa de la PIO obtenida con ambos tonómetros y el ECC, con mayor sobreestimación con TRB cuanto mayor es la paquimetría. Conclusiones: El TRB puede ser aplicado en la práctica clínica teniendo en cuenta que habitualmente sobreestima la PIO con respecto al TAG. Podría ser especialmente útil en campañas de screening de glaucoma al poder ser manejado por técnicos entrenados.